Diciembre 21st, 2008
El mercado financiero mundial actualmente se encuentra en una intensa crisis. Este increíble terremoto financiero tiene su epicentro en Wall Street y se ha propagado por el mundo instantáneamente. Ha llegado un momento de profunda reflexión y análisis para los diversos líderes y pueblos que ayude a entender la nueva configuración del poder económico y político. La actual crisis financiera tiene sus orígenes en diversos hechos mundiales tales como: los altos precios en materias primas, crisis alimentaria, inflación global, recesiones por diversas partes del mundo, disminución en la oferta del crédito, crisis hipotecaria y pérdida de la confianza en los mercados mundiales. Esta crisis comenzó a situarse en el campo financiero cuando los Estados Unidos a través la Reserva Federal realizó una inyección de capitales para proporcionar liquidez al sistema financiero. Sin embargo, pese a esta medida durante varios meses continuo debilitándose la economía hasta que llegó al colapso en septiembre del 2008, cuando se declararon en bancarrota algunas entidades financieras relacionadas con el mercado hipotecario, como el banco de inversiones Lehman Brothers, compañías hipotecarias como Fannie Mae y Freddie Mac y la aseguradora AIG. Para intentarlas salvar el gobierno inyectó miles de millones de dólares, pero no se obtuvieron los efectos esperados. Tan rápita como en las comunicaciones globales de la actualidad, el efecto “burbuja” se expandió por el mundo, en Europa algunos países sufrieron devastadores resultados. Entraron en recesión Dinamarca, Francia, Alemania, España, entre otros y todos ellos se vieron obligados a garantizar los depósitos personales de particulares para que el mercado no pierda la confianza. Japón, Australia, Nueva Zelanda y un sin número de países en el mundo comenzaron a sufrir contracciones.Las consecuencias vinculadas que se han generado por efectos de la crisis son complejas de entender. Por su diversidad no se ha podido medirla a nivel mundial, se sabe que tanto los países ricos como los pobres tienen que hacer ajustes a sus presupuestos y emiten mensajes al mercado exterior de cautela y prudencia. El Banco Mundial en un informe sobre perspectivas económica advierte: “La crisis financiera mundial opacó las perspectivas a corto plazo de los países en desarrollo, y es probable que el volumen de comercio internacional se contraiga por primera vez desde 1982. La drástica desaceleración provocó una caída abrupta en los precios de los productos básicos, que puso fin a un alza histórica de cinco años”.Así, por efectos de la crisis y de las condiciones del mercado financiero actual se crea la necesidad de explicar el fenómeno desde diversas concepciones. Una buena alternativa es situarla en medio de dos criterios opuesto y profundamente diversos, como son los pensamientos divergentes pero visionarios de John Locke y Karl Marx. Estos pensadores pueden ser fuente de importante entendimiento frente a la actual crisis del mercado financiero mundial. En un escenario descriptivo podemos entender que John Locke impulsador de la corriente más conservadora del liberalismo actúa como defensor de la dinámica del mercado actual y de la propiedad. Crea el espacio más importante del capitalismo, es decir, define la esencia misma del orden del “capital”, su acumulación, propiedad y destino final, como en el ejemplo que él plantea: “Quien recogía cien búshels de bellotas o manzanas tenía propiedad sobre ellas; eran sus bienes a penas los recogía. Solo tenía que preocuparse de usarlas antes de que se echaran a perder, pues si no, había tomado más de lo que le correspondía y les habían robado a los demás”. Principio aparentemente muy elemental, pero que encierra una clave poco practicada por el capitalismo vigente, el “ahorro” y la acumulación de lo “necesario”. El criterio fue entendido solo desde la perspectiva de la libre acumulación de los bienes mientras no se echaran a perder. Pero la práctica del capitalismo ha demostrado que el principio regulador de lo “necesario” se entendió como la explotación desmedida y el desperdicio de los recursos. Es decir, las libertades tergiversadas del mundo actual buscan justificar los excesos a través del tan preciado término de libertad y necesidad de Locke. Los procesos liberales carecen totalmente de planificación, son espontáneos. Tienen como base el exceso de libertad pero en ciertas ocasiones abandonan la ética y la moral por el cumplimiento de los objetivos capitalistas.En tanto que Karl Marx profundo crítico de las estructuras clasistas recrea los escenarios de las “crisis del capitalismo” y de la dominación a través del control en la acumulación del capital. Los ciclos del capitalismo son entendidos como fases y la crisis como su fase más severa, para él estos periodos son soluciones violentas y temporales de los hechos de ese instante, es decir, de las condiciones imperantes. También representan momentos emergentes y necesarios para restablecer el equilibrio. En el capitalismo la crisis es un proceso de creación y destrucción de valores de uso o de cambio. Podemos explicar que se producen destrucciones de ciertas facetas del capitalismo por efecto de la crisis actual. Según esta perspectiva se presentan múltiples razones, entre ellas, la reducción de precios, la contracción en la cadena productiva, la disminución o desaparición abrupta de industrias sólidas del capitalismo como es caso del cierre de Lehman Brothers. Además esta crisis puede ser explicada como consecuencia de la disminución de las ganancias, disminución del consumo, sobreproducción de mercancías, sobre-inversión de capitales, disminución de la demanda y recesión. Por ello la actual crisis financiera mundial tiene su origen en la fascinación de la mercancía, todo objeto es creado solamente para ser consumido. Esta aberración al consumo busca nuevas prácticas para comerciar y venderlo todo, sin importar las condiciones. Inclusive la “burbuja” financiera que se presenta como la causante de la debacle mundial, tuvo su origen en la práctica de la sobre valoración y sobre producción sostenida en la venta de papeles hipotecarios con garantía irreales o garantía sobre garantía. Marx explica que estos procesos aparecen con “el nacimiento del comercio de dinero, la aparición de los bancos, de la deuda pública, del papel moneda, de las especulaciones con acciones y valores, del agiotaje en toda clase de artículos y del desarrollo del sistema monetario en general. El capital vuelve a perder ahora gran parte del carácter natural todavía inherente a él”.En esta crisis el estado aparece como su principal garante en las transacciones riesgosas y ficticias de las sociedades financieras involucradas. Para la teoría marxista la creación de su producto.Marx nos ayuda a entender que la producción no es posible sin los instrumentos de producción y sin una relación adecuada y racional con la forma de propiedad, por elemental que esto sea, tampoco es posible sin un trabajo pasado y acumulado, pero este trabajo y su acumulación en el proceso de crisis financiera es explotado sin medida y sin garantías reales, es decir, se crea ficticiamente un valor de los bienes para garantizarlos. El desarrollo socialista se da por el contrario en base a una profunda planificación. El capital es creado como una ficción de la opulencia y del poder adquisitivo. El capital es instrumento de producción, entendido por Marx como trabajo pasado y objetivado, no representa en su pensar la relación natural, universal y eterna. Sino representa la manipulación direccionada al enriquecimiento en este caso de los grupos financieros. Las relaciones de producción en cambio aparecen como una falsificación organizada que avala las acciones previas a la crisis, es decir, se establecen relaciones comerciales basadas en el principio de confianza imperante en los Estados Unidos pero que vienen cargados con dosis de falsas garantías y especulación en los precios de la oferta hipotecaria.La economía actual depende en gran medida de la confianza en los mercados globales y su interdependencia es crucial, el pensamiento y los aportes creados para la economía por parte de John Locke recalcan la importancia y su interés por la defensa de la propiedad privada, el análisis monetario financiero, el dinero, las tasas de interés y la balanza comercial. Criterios que tienen total valides al momento de analizar las estructuras económicas actuales. También es importante reiterar que posee concepciones profundas del modelo de la crisis, de la volatilidad de los mercados y explica de que manera las cosas cambian en el mundo actual en lo referente a la crisis financiera mundial. “Así las gentes, las riquezas, el comercio, el poder cambian de situación. Ciudades poderosas y florecientes caen en la ruina y terminan, con el tiempo, convertidas en rincones desolados y olvidados, mientras que otros lugares poco frecuentados crecen hasta convertirse en países populosos llenos de riqueza y habitantes”.Aunque también es muy claro en decir, que las cosas de estado no cambian en la misma proporción y de la misma forma que el interés privado. John Locke plantea que es muy complicado o casi imposible imponer leyes que regulen el mercado o que sirvan para prohibir transferir dinero o propiedades libremente, porque el mercado se auto-regula. Por ello es muy complicado mediante el mismo mecanismo, impedir a los estados conocedores de su poder en relación con la garantía de los bienes y de los capitales financieros, la manera que éstos pueden ser transferidos, para que regulen internacionalmente y sean mecanismos de protección. La fehaciente defensa de la propiedad privada según la teoría de Locke significa una total reafirmación de esta, y confirmada por la acción tomada por el gobierno Norte Americano en salvar compañías de índole privado, esto tendría que ser soportado como consecuencia de su proceder; claro que esto según la relación de la teoría de Locke nos muestra una clave de la configuración mundial actual, con respecto a la formación del capital, él señala que el oro y la plata son un mecanismo generalmente aceptado para el intercambio principalmente de lo sobrante, esta aceptación en la actualidad nos muestra que la relación entre las monedas y su papel en el intercambio mundial se genera por la confianza y aceptación universal, pero las crisis pueden ser entendidas también según este criterio como el comportamiento de configuración del poder y de la aceptación frente a los otros para sobresalir, es decir, la guerra por la valorización de la moneda de los bloques económicos intentan acordar su nuevo valor frente a los demás. La crisis entonces sería como un periodo de enfrentamiento por la aceptación universal del valor de la moneda entre los países interesados.Los gobiernos civiles productos del contrato social han sido rebasados por el esquema global de configuración de los estados y las acciones tomadas en cualquier parte del mundo afecta en otro lugar a los estados liberales que tienen como premisa la defensa de la vida, la libertad y la propiedad, ellos han tenido que mediar para poder intervenir directamente en asuntos privados tratando de justificarlos en el hecho de que existen bienes supremos para su acción y desconociendo sus principios elementales.El respeto al “orden natural” tampoco puede ser completamente aplicado, porque el mundo cambia a una velocidad distinta, cada vez las decisiones son tomadas en tiempo real y el “orden natural” es cada vez más particular a cada realidad local y dependiente de las configuraciones del momento. Por ello la crisis financiera clama tópicos de intervencionismo y regulación forzada de tasas de interés a la baja, para “dinamizar el mercado”, esta circunstancia estaría oponiéndose y violando la ley natural que Locke utilizaba para configurar los mercados internacionales del capital, es decir, teóricamente no se debería por ningún concepto determinar las tasas de interés y el valor de las monedas. En la práctica promulgada como política normal por Estados Unidos la tasa de interés y los instrumentos financieros deben estar sujetos a la libre oferta y la demanda, este precepto hoy resulta inadecuado para la política económica, necesariamente han tenido que olvidar un principio normal en su ejercicio y actividad económica, como es el dejar en el libre juego del mercado como único elemento regulador. Por eso es que este mecanismo debe ser también considerado al momento del análisis de la crisis, ya que ha sido utilizado como la “salida” para estimular el comercio interno de los Estados Unidos.Así, la teoría de que al intervenir con la fijación de las tasas de interés a la baja comienza a dinamizar el mercado pueda realizar a una reactivación económica para encontrar la estabilización del sistema y no permita se dinamice el mercado negro mundial y el cierre de líneas de crédito, ya que el costo del dinero no es igual en todas las partes del mundo. Por ende se podría avizorar que si no se interviene se crea una especulación global del dinero. Ya que el precio del dinero por los cambios y condiciones desfavorables afectaría a los mecanismos internacionales monetarios del mundo.Ahora bien, al contraponerlo con el agudo discernimiento de la teoría de Karl Marx en cuanto a la bases del desarrollo y mantenimientos que soportan y sustentan el capitalismo, la teoría económica de las crisis se tendría que analizar desde los procesos mundiales de circulación de los bienes, el dinero y el capital. Ya que estas configuraciones muestran el orden del poder, y el porque los países desarrollados han tomado esa posición frente al mundo para desestimar la crisis y decir que está totalmente controlada.La crisis financiera económica mundial mirada con la lupa del marxismo revela la lucha de las actuales clases sociales globales, escudadas en la bandera del “control financiero”; en consecuencia tendría que ser entendía como la lucha de los estados desarrollados en contra de los estados subdesarrollados por la acumulación y dominación del capital financiero. Los medios de producción financieros utilizan como mecanismo de dominación los títulos valores, títulos hipotecarios o títulos fiduciarios para ser comerciados y trasladar los capitales libremente por las bolsas de valores del mundo. Por otro lado los dominados serían los dueños de pequeñas acumulaciones de dinero, es decir, pequeños depositantes que sustentan el sistema financiero mundial. Así visto el problema, el salvataje vendría a constituir la acción lógica que reclaman a los estados los dueños de producción del capital para que el sistema no colapse, porque de otro modo la prolongación de la crisis conllevaría a un enfrentamiento violento de las clases en contradicción, lo que podría provocar acciones de violencia como demostración de un preámbulo revolucionario y transformador del sistema capitalista hacia un sistema solidario y socialista, este conflicto de intereses ha existido y existirá a lo largo de la historia que mantenga una presencia de clases sociales.Otro factor para entender la crisis mundial sería la configuración de la división del trabajo actual como ente creador de la riqueza y del capital financiero del mundo, se podría entender entonces, que los desequilibrios en la distribución del trabajo generan crisis para el capitalismo, ya que la maquinaria se vería afectada por el sector hipotecario y su acumulación de fuerza productiva, valorada y supervalorada en algunos casos. Esta división genera conflictos de interés por la posesión de la propiedad privada, en este caso la posesión de bienes raíces. Según la tesis de Marx un efecto colateral de la crisis se manifestaría por el decrecimiento de la fuerza laboral y del capital que entra a ser objeto de especulación voraz. La fuerza laboral en consecuencia quedaría totalmente excluida, sería “maquinaria de desecho” y como resultado final de este proceso se agravaría la crisis y allí se explicarían los desencadenantes que conducirían una crisis de efecto global y a la búsqueda de la alternativa social que los hechos lo demandan. Para Marx estas crisis no serían más que la confirmación de los graves defectos que tiene el capitalismo e inclusive diría que todo esto apuntaría a la desaparición de los sistemas como están concebidos actualmente, como el fin del capitalismo. En función de estos preceptos señalaría que la actual crisis financiera del capitalismo es producto de la reducción de los beneficios anárquicos, arbitrarios y gigantescos a los que estaban acostumbrados a recibir las empresas, el desajuste de la producción, la comercialización de bienes y servicio, el capital, y las utilidades esperadas a sumergido al capitalismo a un proceso en el que sistemáticamente conduce sus acciones a la baja. Por la pérdida de estos beneficios se puede ver con objetividad que el sistema solo permite competir a los más eficientes en el campo de la especulación financiera hecho que arrastra cada vez a ciertos sectores económicos a ser excluidos de las prácticas económicas y por ende están llamados a desaparecer. Los capitales financieros siempre irán concentrándose en pocas manos y de allí que en ciertos momentos explota la crisis como un mecanismo de reorganización de las clases dominantes. Al disminuirse la propiedad del capital financiero, que en la mayoría de casos es capital de trabajo, el desempleo se incrementa y sería el siguiente efecto que aumentaría la miseria, por ello las crisis al responder a la lógica del capital, auto-regulan su acción sin importar el lado humano afectado y siempre haciendo que primen los intereses de los empresarios, y finalmente bajo el pensamiento de Marx las crisis, recesiones y depresiones como el actual problema financiero mundial serían cada vez más frecuentes y afectarían cada vez más a una mayor cantidad de personas, más aun en el mundo actual que las comunicaciones y la tecnología aceleran los procesos de información y comportamiento social, y acortan las distancias.Los excesos tienen sus fronteras en las visiones radicales del pensamiento clásico, las crisis son consecuencias del desequilibrio económico y productivo y en gran parte de las orientaciones ortodoxas que a veces provocan la tendencias liberales y socialistas, que tienen por sus propias posturas extremistas dificultades de ser aplicadas como corrientes de pensamiento, es importante entender que la diversidad intelectual enriquece la toma de decisiones políticas y económicas, porque buscan configurar la realidad y la validación de la filosofía en el tiempo. Traducen la realidad para interpretarla desde una óptica más detallada, se puede decir que los sistemas prácticos tienen más cabida en el mundo cuando más diversos y creativos son. Las políticas económicas contemporáneas rescatan viejos postulados del liberalismo y del socialismo pero solamente en cierto sentido, para entender las crisis debemos saber que estas corresponden a lógicas del mercado, pero que también tienen en su interior presente la vibración de las ideologías políticas y económicas que revelan las dimensiones del espíritu humano. Es decir, el capital no debe considerarse como un fin económico puro, sino que existe detrás de él un engranaje de acciones humanas por las cuales debe aspirar este elemento indispensable en el proceso productivo a alcanzar posturas conceptuales más sólidas en el tiempo que permitan valorar con equilibrio al hombre y al trabajo. BIBLIOGRAFIA. 1. Locke, John (2004). “Segundo ensayo sobre el gobierno civil”. Buenos Aires. Editorial Losada.2. 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Tuck, Merrell (2008). “La desaceleración mundial castiga a los países en desarrollo mientras la restricción del crédito obstaculiza el crecimiento y el comercio internacional; disminuyen las tensiones en los mercados de productos básicos” Informe del Banco Mundial sobre perspectivas económicas 2009
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